El trayecto es infinito
lleva a ninguna parte,
caminos de la mancha,
que producen una vaga
y profunda melancolía,
cielo despejado
mar de olivos calmo
su verde mece el sueño
cabeza apoyada
en un frio vidrio,
mira el paisaje
y piensa en los suyos
un suave silencio
del estar quieto
en medio de la nada,
unos hablan bajo
otros duermen,
sombras que te rodean
luz del sol en el campo
la paz, corta, extraña,
destinos cruzados
que se juntan,
cartas marcadas,
la partida se acaba
y ninguno lo sabe.
Es estar parado
en la última estación
billete equivocado,
es estar en un patíbulo
muy real, imaginario,
sin haber hecho nada,
sin haberte despedido.
Has sido juzgado
has sido sentenciado,
has sido ajusticiado,
sin verdugo, ni juez,
por la ambición y el poder,
por la dejadez humana,
por jugar a las damas
no con fichas, con balas,
por tener el tablero sucio
sin poder ver las casillas,
¡sinvergüenzas!,
la gente jugaba,
sin saberlo,
en campo de minas
mientras creían
que viajaban.
De repente
sin previo aviso
oyes un ruido,
cierra los ojos
y te quedas dormido,
soñando
que llegas a tu destino.










