Ha comenzado la perra
y ha empezado a aullar,
miedo, rabo entre las piernas,
sus ladridos, sus colmillos, su
rabia,
todo un sueño, sin ningún allá,
¿Dónde has ido?, ¿Dónde estás?
No hay nada ni nadie que os proteja,
la nada es un vacío difícil de llenar,
nadie una multitud que mira en silencio,
pavo real desplumado, sin sus cien ojos,
pues no quisisteis ver su color
no era verde, esquina azul cobalto.
No se puede invocar eternamente al invisible
desconocidos sus caminos y propósitos
mundo inmaterial que huye de nosotros
hablar en su nombre una temeridad,
querer imponer su locura, demencial,
leer su libro, utopía irreal.
Crear inmensos espacios repitiendo lo mismo
osar pintar el cielo en sus bóvedas
cuando detrás de ellas está el real,
pedir a alguien por ti, nadie os va a escuchar,
salas donde se postran sus presas
arcos en punta, sus ojivas, el final.
No existe, pronto, idos,
dejad que la leona cumpla su misión
que sea libre, que lidere la manada,
enseñad vuestros cuerpos y pensamientos,
que nada os oprima, que nada os utilice,
esas panaceas imaginarias sin vosotros,
¿Dónde irán?











