Abanderas la bandera
con sentido y dignidad,
la ondeas con fuerzas
hasta que rompe el viento,
es tanta la violencia
que llevas dentro
disfrazada de paz
que el mensaje que portabas
acaba cayendo,
ahora sin tu saberlo
portas estandarte blanco
de rendición total.
Miras estupefacto el paño
de otras telas izadas
y ves que cada una de ellas
lleva un mensaje distinto
cada una es de su país,
cada una lucha por si mismo,
todas reivindican su reino de taifas,
pero la locura y el egocentrismo
hacen que todos vean lo mismo.
Recoges llorando tu mensaje
e intentas de nuevo decir algo
pero según recoloques lo que sientes
en cuanto ices la insignia
y la ondees al viento
el mensaje cambia
y en breve tiempo
vuelve el sinsentido
al suelo.
Entonces en la anarquía
de abanderar la utopía
allá en una esquina
aparece la bestia
ávida de sangre y poder
con una gran bandera negra
que tiñe el mar de telas
con una amalgama de mentiras
mezcla de todas de ellas
con la que conseguir el poder.
Allá en lo alto del monte
sobre un gran mástil
lleno de ira y ambición
se muestra el gran símbolo
del mismo,
del que tiene el poder.
Hoy agarras un palo al suelo
acto triste y absurdo
ahora portas una fregona
limpiando las suciedades de otros
todo sigue igual,
tus lagrimas son el mensaje
el agua del cubo y de tus ojos
se mezclan y vuelven a su cauce,
la naturaleza vuelve a reinar.










