Última calada,
cinco de la mañana,
sol y sombra,
sin astro rey
oscuridad mórbida,
tenue luz de oficina
la nada hace silencios,
cabeza que palpita
se cierran los ojos,
profundo y breve
cae por la ventana
de cara al suelo
dándose con la cabeza
en el cenicero,
siempre el mismo sueño
la misma mierda,
tiene que acabar eso
que no le deja dormir,
tiene que ser el primero
el mejor, el más bueno.
Y ahí anda escondido
nuestro antihéroe
detrás de sí mismo
robándose la vida
entre cuatro paredes,
huyendo
de los que más quiere
aunque él no lo sabe
ese alguien es nadie
pues su obsesión enfermiza
es el trabajo, la rutina,
trabajar hasta muy tarde
asfixiarse a sí mismo
una extraña heroína
que le llevará
a ninguna parte.
Pasa la vida volando
corre deprisa tiempo,
que de lo que has hecho,
nada queda, olvidado,
para acabar sintiéndose preso.
Y ahora que eres libre,
tanto trabajo para nada,
pues nada queda
todo perdido
en la batalla de la vida,
tu ejército, el que te quería
asesinado por el tiempo,
muerto por fuego amigo.
Solo quedas tu pajarito,
rey de tu jaula,
tienes por fin
la puerta abierta
y solo serás capaz
de salir de ella
cuando ese trabajo
que te obsesionó
que no existió, acabe,
y oh sorpresa te jubilas
con tanto por hacer,
he ahí tu vida
viscosa rutina,
atrapado en tus miedos
encerrado en ti mismo
sin enterarte de nada,
siempre habias sido libre,
estabas preso en la jaula
que habias construido tú.

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