domingo, 24 de mayo de 2026

ZAPATERO A TUS ZAPATOS

 

Zapatero - Jefferson David Chalfant


Erase una vez un zapatero,

que no es que era

ni quiso ser lo que fuera,

sean los designios del diablo

que disfrazado de artesano

nublo las mentes cercanas

pues sus manos eran armas,

filo de tijeras sus dedos,

mirada tierna que te engañaba

mientras hacía cosas para otros

lentamente os desangraba.

 

Y de un humilde y frio taller

donde daba vida a la nada

perdió totalmente la razón,

era el éxito de sus creaciones,

eran sus hijos que le hablaban,

alimentándose de los halagos

que otros a diario le daban,

tanto creció su ego

que muy pronto la locura

fatalmente le ensoberbeció.

 

Y los cordeles que utilizaba

ya no eran para lo que fuesen

eran simplemente para tejer

no para atar, para atrapar almas,

cuero infecto, piel humana tejida,

retales de sus aduladores  

obras malditas, embrujadas,

creaciones para enriquecerse

como una especie de oro líquido,

la sangre de la tierra, la de los pobres.

 

Satán y él bailaban enloquecidos

por la abundancia y la estupidez humana,

todo era dinero y poder

alfombras rojas de lenguas que le agasajaban

pavos engalanados de azules plumas

el mundo a sus pies, calzando sus creaciones,

bailando al paso que él marcaba.

 

Hasta que por fin dieron las doce

y huyendo apresurado perdió su zapato

aquel que le daba poder, donde vivía el diablo

volviendo sin saber cómo a su taller,

negándolo todo, disfraz de hombre humilde

que ya le quedaba pequeño, era un ser inmenso,

su amor hacia él mismo le había matado,

quedaría por siempre preso, atado a su ego.


Y a la luz de un pequeño candil

de la oscuridad apareció su otro yo

el humilde artesano tijeras en mano,

corto el cordón, separando los zapatos,

por fin quedo libre de su locura

y con una sonrisa le dijo:


eras buen artesano

solo hacías buen calzado

no eras nada más, 

el resto un engaño.

 

¡Zapatero a tus zapatos!

 

 

 

domingo, 17 de mayo de 2026

EL CICLO DEL AGUA

 


Sigue todo como estaba,

diferente,

estática es la velocidad,

de la nada,

fluye el agua al estanque

dorado,

líquido que rápido se eleva,

se marcha,

donde estaba no queda nada,

vacío su nombre,

paramo lleno de tierra seca,

estéril,

es el destino que todos sabemos,

noticia anunciada,

agua alegoría líquida,

evaporable,

nubes blancas al cielo,

lluvia,

praderas rebosantes de plantas,

verde esperanza,

volver al inicio, todo igual,

movimiento.

 

sábado, 9 de mayo de 2026

ULTIMO VIAJE

 

Mike Worral

Hoy he volado por mi funeral,

vuelo rasante por el otro lado

en el que viviremos eternamente,

planeaba de espaldas al infierno

de cara hacia el frio suelo,

ha sido agradable que no fuera un sueño,

sentía la línea delgada y fina

entre lo que había sido y ahora era

una dulce frontera imaginaria y etérea,

por un lado, los que se quedaban en puerto,

por el otro los que partimos durmiendo,

pero no nos vamos, quedamos dentro,

muy adentro de aquellos que dejamos

vivimos dentro de algo intangible,

tus recuerdos.

 

Por eso en la barandilla de este inmenso barco

veo que ahora lo abandonan los que yo recordaba y añoraba,

esos que realmente parten a no se sabe donde

y que conmigo dejan de volar entre dos mundos,

pues por fin sueltan lastre, desparecen en el infinito,

complicada la travesía hacia ninguna parte,

simple ecuación, la sensación de no saber

si empiezas o quedas varado en el último viaje.

 

 

domingo, 3 de mayo de 2026

ASIENTA MAROMA

 

Leonardo Tomaz- The man without face

Se rompió la maroma que todo sujeta,

años a la intemperie tienen un coste alto

la lucha del día a día, tensiones sin límites,

nadie habla con nadie, gritos sordos de auxilio,

todo habian sido burdas señales, mensajes ocultos

de que todo estaba cambiando, que era el desgaste,

y poco a poco las cuerdas vocales se rompieron

todo empezó a ser distinto, lo mismo de antes.

 

Barco que quiere partir hacia ninguna parte

amarre que aguanta estoico a la rebeldía del aire,

maroma que sujeta la carga para que no marche,

y cientos de hilos que se pudren y parten

y ahí está ella aguantando a que todo siga igual

a que nada se vaya, a que la nave permanezca,

cumpliendo su misión, hasta el final, lo mejor que sabe,

ya casi sin fuerzas, a punto de romperse, deshilacharse.

 

Y llega un marinero, un navegante, hacha en mano

levanta los brazos dejando caer como si nada cabeza afilada

rompiendo al instante los pocos hilos que quedaban

que aguantaban toda la presión, que cuidaban de la nave,

que mantenía con vida el amarre del barco.

 

Fútil ha sido su existencia, tanta presión, tanto desgaste

para nada, todo para nada, nada para todo,

desengancha la cuerda y déjala caer al mar

que muera allí de pena, tanto aguantar era el camino,

hundirse en la mar era su única misión, su único destino.


Maroma me siento.

ZANAHORIA