El otro día fui a verte
al compas del cangrejo loco,
incomprensiblemente marcha atrás,
porque quiero volver
al soleado día de antes
del inicio de la tormenta
en el que las zoeas aparecieron,
esas que con el tiempo
dan tanto miedo,
de tenazas afiladas,
que cortan sin piedad
personas, espacio y tiempo.
Atmosfera asfixiante
tela de araña cada vez más densa
y estando a tu lado cada vez más lejos
veo cómo te enredas en tu mortal fino hilo,
es entonces que extiendes tus brazos al cielo
y detrás de ellos, se siente,
cómo millones de cangrejos
te quieren llevar lejos.
Vitalidad y vida, esa es la idea
que no quiero perder de ti,
cabellos rubios al sol
sirena llena de energía,
déjame oír por siempre tu canto
melodía de una despedida,
regreso en mi barca,
en un rio de lágrimas
plagado de millones de pinzas,
el sinsentido de tanto dolor
que nace de nosotros mismos.
Has sido y eres
manantial de vida,
por eso has decidido
secar el afluente,
que el rio fluya libre
y vivir eternamente.




