No ha llegado el momento
de ir a cualquier parte
de liarte en el largo camino,
cordones desabrochados
para poder tropezarte
y deslizarte por tus recuerdos
cayendo de bruces en ellos
haciéndote daño pues lejos están,
y tú que has llegado a este presente
sin haberte dado ni cuenta
has doblado la esquina
y te has encontrado de frente
contigo mismo, más demacrado,
mas tranquilo y pausado
viajero del tiempo
que sin haberse movido
ha llegado muy lejos
y dándote la vuelta
poder ver lo andado
lo que te quede
caminando hacia atrás
hasta que el sendero termine
y caigas de brazos caídos
con los brazos abiertos
a no se sabe dónde,
nubes de algodón
su dulce nombre.

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