viernes, 8 de enero de 2016

FIN DE AÑO EN COLONIA


Cada uno construye su yo en base a una enseñanza, a unos valores y a unos principios, estos quedan claramente marcados en nuestras paredes interiores, cuanto mejor haya sido el trabajo de creación de esos valores más tendremos las ideas claras y más lucharemos porque nadie borre las inscripciones de nuestros adentros, al mismo tiempo intentaremos grabar inscripciones parecidas en las paredes exteriores del círculo donde nos movemos que se asemejarán a las nuestras y que muchas de ellas trascenderán y de manera voluntaria grabaremos las de otros en nosotros y pasarán a ser parte de nuestro decorado interno, incluso algunas de las antiguas las sustituiremos por nuevas y estaremos orgullosos porque ha hecho nuestro interior más habitable.

 

 Cada cultura, cada civilización, cada grupo humano ha construido sus hogares en base a múltiples factores, lo que para unos es bueno, para otros no tanto, para lo que unos es importante para otros no es nada, en definitiva, todas las reglas hasta las más sagradas son fruto del hombre, de la disparidad de credos, reglas y opiniones, incluso dentro de los grupos que creen lo mismo sucede, hay diferencias, es la prueba de ello, todo surge del propio hombre y su entorno. Son reglas de convivencia creadas para la supervivencia de los grupos humanos, la religión tan solo fue esperanza y una medicina del alma al miedo a la muerte.

 

Pero si en mi casa se han grabado inscripciones a hierro fundido, se han hecho paredes de hormigón armado para que nadie escriba nada, si creemos que tenemos la verdad absoluta guardada en nuestro asfixiante y reprimido interior, si creemos que un ente no humano nos protege de todo mal, si tenemos nuestra alma tapiada detrás de una mentira disfrazada de verdad, si llevamos un punzón hiriente para grabar verdades en otros, cuando tus inscripciones no convencen pues se basan en el miedo, la sinrazón y en la desigualdad, es ahí cuando comienza el problema.

 

El que haya vivido en la oscuridad y venga a nuestra comunidad no entenderá nada y odiará nuestras casas limpias y blancas, llenas de luz, la libertad es peligrosa “pensarás”, vuestro “yo” es encorsetado por normas absurdas que dan sentido al sin sentido que te han enseñado, no entenderás la libertad personal como máxima, no entenderás la palabra “libre”, pues cuando eras muy niño la borraron de tu mente, repitiéndotelo una y mil veces para que no dudes, no entenderás que las mujeres sean libres, grandes, tan grandes o mucho más que tú, no son entes para darte placer e hijos.

 

Es terrible pues no entenderás que cuando mueras realmente no has sido tú mismo, porque tu verdadero yo lo mataron cuando eras niño, has actuado desde entonces como un autómata dirigido por códices primitivos y erróneos, sin respetar a nada y a nadie que no comulgara con tus ideas, es decir, sin respetar a tu yo verdadero, y la pregunta entonces es muy simple

 

¿y si cuando morimos no hay Dios?

¿y si cuando fallecemos nuestro Dios es el equivocado?

¿nos aceptará con nuestro error?

¿Qué alma os acompañará, la vuestra o la impuesta?

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NIÑA Y MUJER