sábado, 10 de noviembre de 2018

LA FABULA DEL PINGÜINO Y EL ALBATROS

Albino penguin Lovercraft

Pingüino Mojón era un gran pensador,
¿por qué si soy ave no puedo volar?
como gran filósofo no hacía más cosa
y pensando quedaba mirando hacia el mar.
Habló con sus padres de esta cuestión,
encontró su camino en la injusticia social,
charlaba, discutía, rebatía, cansino que era,
hasta que su madre le dijo un buen día,
 -Deja ya de hablar y ponte ya  a pescar
que nos vamos a morir ancianos
y no sabemos todavía si sabes nadar…

Pingüino Mojón indignado por el poder patriarcal
cogió sus lentes y su libro del gran buitre leonado,
buscando aventuras partió hacia lejos
y a trescientos metros al otro lado del islote paró,
decidió que ya había visto suficiente mundo
y vio al gran albatros que volaba libre en el cielo,
levantó sus pequeñas alas que no servían de ná,
¡Vaya injusticia por amor del pato Lucas!.

Comenzó su labor evangelizadora, habló con todos ellos, tenían que partirse las alas, así nunca caerían al volar, conocerían mejor el suelo y dejarían el triste cielo.

Enseñando orgulloso sus alitas les decía:

- Son mis grandes timones. Mirarnos a nosotros como nadamos y buceamos en profundidad, tenemos que ser todos iguales, con las mismas oportunidades,

 ¡partiros las alas ya!

Y el albatros majestuosa ave que vivía muy bien, pensó:

- A lo mejor Pingüino Mojón tiene razón.

Y a veces los animales hacen cosas muy raras,
el aburrimiento, el no valorar lo que se tiene,
la envidia o simplemente el ser gilipollas,
nos hace ser ridículos y tomar decisiones erradas…

Pingüino Mojón volvió muy pronto con los suyos, había hecho justicia animal.

Se subió a una gran roca y comenzó a gritar:

-¡nuestros vecinos los albatros han conseguido un gran avance!, se han democratizado como nosotros y ya no pueden volar, los ilusos que no quisieron partirse las alas marcharon a otros lares o al más allá.

Un pingüino arao de pico ancho levantó su ala y  le preguntó:
– ¿eres el responsable de tal barbaridad?

– No, yo solo veo avances, ahora tienen los pies en el suelo y por lo tanto la comida más cerca que antes.

– las alas son nuestra herramienta, lo que nos da de comer, los albatros sin alas se están muriendo de hambre- contestó indignado el pingüino arao.

– Eso lo dices tú, como yo no lo veo, no me lo creo, se han conseguido grandes avances al otro lado de la isla, ya no hay accidentes de vuelos, ni amerizajes forzosos, todos los albatros están muy contentos.

–Pero si ya apenas quedan albatros, los que no se han ido están muertos, -¡Ojala! -gritan desesperados- ¡me cayese cien veces desde el cielo! - vociferan los tres o cuatro que  todavía sobreviven – contestó pingüino imperial que acababa de llegar de la otra parte de la isla.

-Eso no cierto, los albatros bajan plácidamente al agua a buscarse la vida, todos iguales, ya no hay riesgos, el mar está cerca, lleno de peces para ellos.

-Pero para poder pescar necesitan altura, no son patos, ni pingüinos, ¿de qué les sirve tu justicia animal?, apenas comen ya nada, te lo digo yo, que también vuelo – le replicó el pingüino Arao.

- La culpa no es de ellos, la tienen otras aves marinas que se aprovechan de la suerte de los albatros y su don de no poder volar y ahora como en su zona hay mas peces van todos allí a pescar.

- Y si todo es tan maravilloso, ¿por qué ya no quedan prácticamente albatros aquí al lado? – le preguntó un pingüino de los acantilados.

- Tal vez el no organizarse mejor, la posible, pero no real torpeza en adquirir los alimentos, una crispación social moderada al no haber nada que comer, el estar siempre a empujones en tierra cuando antes tenias todo el cielo para moverte, pues eso hace que los albatros, tal vez, alguno tenga la extraña idea romántica de volver a volar. - contestó Pingüino Mojón indignado y continuó con su exposición.

- Mi conclusión meditada es que la culpa de todo es de las oligarquías aéreas que miran con envidia a los albatros y hacen todo lo posible para que esa ave majestuosa vuelva a volar, son los intereses ocultos del capital alado que quieren que el Aabatros pierda el gran privilegio de estar siempre en tierra, que no puedan disfrutar del placer de vivir todo el día a empujones, conclusión: la gran suerte de estar pisando mierda suya y de sus congéneres. - la emoción le embargaba y unas lágrimas salieron de sus ojos. 

-Ahora viven tranquilos y seguros, no es lo mismo morir plácidamente a un solo palmo del suelo que no como antes que podían morir de una caída en vuelo a cientos de metros. He dicho- y con parsimonia de pingüino bajó del estrado. 

Toda la colonia se le quedó mirando sin nada que comentar, no sabían si había sido una broma o un mal sueño, todo era irreal, ya no quedaban albatros había sido su final.

Y Pingüino Mojón se fue orgulloso de sus actos a adoctrinar a más seres perdidos de su brutal genialidad, pero antes pasó por el nido de sus padres y mirándose en el espejo de su alma se dijo:

– Esta es mi sucia conciencia. Si no me gusta… tengo otras limpias.

Y volvió el pingüino Mojón a buscar pobres incautos y buscar la igualdad, ley antinatural por excelencia.

Si todos los seres vivos cagan, todos mierdas son y en heces los he de convertir…

Amén

jueves, 1 de noviembre de 2018

HALLOWEEN SIN MUERTOS

Alone

Posaba su pie en la acera, ligeros pasos al frente y todo ella quedaba inmóvil, petrificada, tan solo cuando el autobús reanudaba la marcha y quedaba sola en medio de la gran urbe y todos sus sentidos se adaptaban a su nueva situación era entonces cuando el pánico se apoderaba de ella y comenzaba un desfile ligero, patético, que debía llevarla lo más rápido posible hasta su casa. 

Los primeros metros eran una carrera hacia la oscuridad, debía dejar la avenida lo antes posible, era demasiado visible, vulnerable, cualquier coche podría parar en seco, por eso oyese o no vehículo aceleraba en zigs zags; de repente algo paró chirriando y oyó voces de hombres que gritando y riendo la empezaban a llamar, estaba segura que mientras corría hacia la calle peatonal uno de ellos la tocó, era una mano pringosa, fría, sintió su aliento asqueroso, el corazón le latía con fuerza, aceleró más de normal y se escondió de tras de una de las columnas de los soportales de la avenida. 

Silencio, frente a ella el escaparate de una farmacia, un vinilo gigante de una familia feliz le sonreía y le ofrecía un champú para los piojos, situación absurda que no le relajó lo más mínimo, sus manos pegadas agarraban la columna del edificio, si quitaba las uñas del hormigón toda la estructura se vendría abajo. Cerró los ojos y mentalmente rebajó la tensión que se acumulaba por todo su cuerpo, todo había sido una ilusión suya, miró de reojo y no había nadie, las columnas marciales estaban todas ellas en fila de a uno, las pequeñas luces de los soportales creaban un pasillo sobrenatural que muy a lo lejos acababa en la oscuridad. Por el día bullicio de vecinos por la noche lúgubre camino hacia nichos durmientes. 

Hizo tripas corazón y reanudó el corto y eterno caminar hacia casa, entró en no muy ancha calle peatonal, a ambos lados dos altos edificios la resguardaban y al mismo tiempo la vigilaban, toda la estructura de ladrillos estaba plagada de pequeñas cuevas negras, lo que de día eran ventanas por la noche eran cavidades oscuras, y desde allí sentía que sombras le observaban, unas eran depredadores que tan solo esperaban que su presa se encontrase en medio de la calle para saltar, en otros huecos distinguía las sombras de almas en pena que agitándose extrañamente le avisaban del terrible peligro que le acechaba. Las sombras y el silencio le hacían sentirse agobiada, avanzaba deprisa, pero cada paso que daba hacia adelante era como un minuto menos de vida, de cualquiera de las sombras que formaba la noche alguien podría salir, agarrarla y esa fuerza sobrehumana arrastrarla hacia las inmensas moles laterales, entonces sentiría lo que es realmente el dolor, que te desgarren la ropa, te sajen vivo y la pena de morir salvajemente en la fría noche… 

Por fin abandonó ese desfiladero mortal, a pocos metros su guarida, en medio el parque, la antesala de su mayor miedo, la agonía de no haber nadie, la sensación de soledad, un manto que te cubre y te asfixia, ese espacio grande que te succiona, la nada aporrea tus tímpanos, solo tú y tus miedos, la incertidumbre lejana de que alguien o algo aparezca de la nada, la muerte, tu muerte reflejada en ese peregrinar hacia tu refugio. 

La llave entra en la cerradura y con destreza cierra la puerta, siente como miles de manos empujan la puerta pero ya no hay acceso, enciende la luz parpadeante del pasillo que lleva al ascensor pero siente algo detrás de ella y sube despavorida las escaleras, ya en la puerta se le caen las llaves, se agacha mientras oye como algo sube jadeando, el terror se apodera de ella, logra cogerlas de nuevo y no sin esfuerzo girar el mecanismo y adentrarse en casa. 

Era noche de Hallowen películas de terror, historias aterradoras y después copas y diversión, pero el verdadero terror son nuestro propios miedos, nuestras inseguridades, el verdadero terror lo vivimos día a día, un mero paseo nocturno convertido en pesadilla. 

Y mientras los muertos en su tumba viven una época dorada, ahora tan solo son historias de antiguas novelas, decorados de viejas películas de terror, ya nadie les teme, ahora solo tienen que descansar, ya no tienen que asustar a nadie… nosotros mismos los hemos banalizado, les hemos quitado su único trabajo, el darnos miedo.


sábado, 27 de octubre de 2018

LA PUPILA DE DIABLO




Tengo una casa divina bien decorada,
gran salón, cocina, alacena y varios baños
muchos dormitorios, vestidores y hasta un piano,
jardines, piscina, setos y árboles,
es mi gran orgullo y la envidia de todos.

La casa está vertebrada por un gran pasillo central,
autopista del devenir diario comunica todo con todo,
la gula, el sexo, nuestras necesidades primarias,
el descanso, el entretenimiento, todo pasa por aquí,
lugar de encuentro de paso, camino de Santiago.

Y un buen día reparé que al fondo del pasillo,
en la gran pared blanca había un negro agujero,
desde entonces cada vez que paso de estancia en estancia
noto que esa peca oscura me mira, me observa,
al principio me hacia el loco, no miraba,
pero últimamente me obsesiona y la temo.

Sé que mira con lascivia a mi mujer y mis hijas
sé que observa la estancia vacía a la espera de presas,
cuando vienen invitados los otea como gran cazador,
no me siento seguro, me aterra  su silencio,
su pequeño tamaño lo hace grande, como mi miedo.

Me he acercado varias veces al solitario punto negro,
pero no puedo, me aterra, siento que detrás de esa infamia,
hay algo maligno, tenebroso, inmenso, terrible,
no quiero mirar allí y está en todos lados,
sé que me fisga, me contempla, me divisa, me acecha,
no estoy loco ni enajenado, solo pienso en protegernos.

Mi familia me ha dejado, mi casa descuidada,
he cogido una silla, un arma y me he sentado en frente
y con mis ojos inyectados en sangre vigilo la infamia,
no es obsesión ni locura, no son fiebres ni delirios,
vigilo  que no se haga más grande,  sé que soy el guardián,
el centinela de las puertas del inframundo de Hades.

La casa se vendió rápido, un buen precio tapa heridas,
se hizo una gran reforma, paredes blancas desnudas,
suelos brillantes y relucientes, ventanas llenas de luz
y  en medio ese gran pasillo lleno de puertas a los lados
y al fondo pared blanca y justo en medio omnipresente
un agujero negro...

la pupila del diablo.




domingo, 21 de octubre de 2018

DEJATE VER DE VEZ EN CUANDO

Joan Crawford 1959 - foto Eve Arnold


De lo que ves, opinas lo contrario cuando no te ven
y es que no ser visto te hace  ser otra persona,
no es lo mismo que tu sepas lo que yo se,
a que mi yo verdadero sea lo contrario a lo que es,
nadie sabe realmente quien es quien
pues en  el laberinto de las relaciones
hay desvíos trágicos que conducen a ningún lugar,
hay caminos ciegos, que mueren en un muro,
hay senderos que llevan al principio una y otra vez,
no busques fuera la salida, está dentro de ti.

¿somos realmente lo que parecemos  ser?
en el devenir del día a día como un ritual sagrado
nos acicalamos y salimos al mundo con cierto parecido,
gran obra de teatro que como una maldición
se representa a diario en un gran escenario,
es como una antigua tragedia clásica
somos  Minotauro en el laberinto preso  en su palacio,
comiéndonos a los infortunados perdidos por sus pasillos,
haciéndonos poco a poco más salvajes, incontrolados,
por eso nos engalanamos para no ser reconocidos,
para ser otras personas que aparenten lo contrario,
que no se parezca en nada a la que vemos a diario,
a la que miramos por la mañana en nuestro espejo.

Y es el tiempo que nos desmaquilla y nos desnuda
el crédito que teníamos se acaba
ya no podemos seguir siendo otros
ninguna representación es eterna ni tan siquiera infinita,
Cronos nos deja limpios, arrugados  y riéndose de nosotros
nos disfraza a todos iguales  dejamos de ser visibles
pasamos a ser iguales, uniforme de gala
nos convertimos en personas mayores, viejos.

Seamos nosotros mismos, la función es corta
y el final siempre el  mismo,
déjate ver de vez en cuando …


sábado, 13 de octubre de 2018

EL ARBOL PODRIDO



El árbol está yermo, muerto en vida,
raíces egoístas que solo buscan  su sustento,
que te enredan, atormentan y te hacen caer,
tronco retorcido lleno de heridas
sin savia, sin hojas, sin sombra,
que te deja siempre a la intemperie…

Ahí estas solitario, has secado el arroyo,
has ahogado la hierba, ahuyentando la vida,
creando retoños vacíos, desprotegidos,
haciéndonos débiles, inseguros, egoístas,
luchando por tu sombra, por tus brazos,
solo quieren que les quieran, árbol podrido.

El daño está hecho, eres todo miseria,
tus vástagos hartos de recibir la nada
huyen despavoridos, llenos de miedos
dejándote solo, sin tú darte cuenta, desprotegido
y tu no lo sabes pero estás carcomido
por miles de insectos que eres tu mismo.

Y el árbol ya seco, implora clemencia,
el frío ulular del viento su triste respuesta,
nunca has dado frutos, no has dado sombra,
y ahora en el lecho de muerte, mientras te rompes,
te das cuenta que no sirves para nada
ni para un triste fuego, ni para una fría hoguera…


sábado, 6 de octubre de 2018

QUINCUAGÉSIMO CUATRO (54 PARA LOS AMIGOS)

el año de la juerga eterna


No tengo yo la culpa de llegar al cincuenta y cuatro
ni Nerón el emperador dar comienzo su mandato,
es el limbo de los números, ya has sido y pronto serás,
una edad extraña, con mucho hacia atrás donde mirar
y eso te da vértigo, todo no para de crecer y uno, ¡coño!, también.

Uno cumple por cumplir, hay que complacer y ser cumplido
pero de verdad de la verdadera, paremos de complacencias
que se detenga el tiempo y pueda yo adoptar este año como bueno
cincuenta y cuatro, cincuenta y cuatro, cincuenta y cuatro,
y así sucesivamente o también pudiera ser mejor
¡descumplamos todos los años!

Y si el cíclope como ser mitológico fue castigado por los dioses
al querer conocer el futuro, deseo cumplido, solo  veían el día de su muerte,
yo propongo el hacer un feliz viaje de retorno de dulce final,
volveríamos hacia atrás, siendo cada vez más jóvenes y hermosos
y finalmente moriríamos al nacer y habríamos vivido el doble.

Es lo que tiene el cincuenta y cuatro que te hace divagar,
me hace ser un poco mas absurdo….

domingo, 30 de septiembre de 2018

JORGE SPOTSWOOD CALATAYUD

Jorge y su sombra

Vivía en General  Moscardó 33,
gran piso interior de poca luz,
ventanas sin paisajes, sin nada que ver,
una casa vacía, deshabitada  por él.

Jorge era menudo, no muy alto
de complexión débil, piel blanca,
ojos anodinos, cansados, reflexivos,
y en la punta de la nariz una cicatriz.

De niño era inquieto y parlanchín,
altivo y engreído,  gracioso y de buen ver,
rodeado siempre de mujeres y niñas
que le adulaban y entronaban sin ser rey.

Pero el tiempo pasa y nada es lo que parece ser,
recorrió el mundo buscándose desesperadamente,
amó con verdadera pasión sin ser correspondido,
tenía tanto que decir que hablaba al solitario viento.

Y la peor guerra, la lucha con uno mismo,
y el peor enemigo, tus amantes, tus amigos,
el no saber si quieres ser quién eres,
el no querer vivir en todas y ninguna parte,
todo lo que  te contaron de niño, una gran mentira.

El pequeño halcón observaba calladamente
otro amanecer cualquiera, de fría mañana de invierno
desde el borde del alto puente todo se ve muy lejano,
mullido colchón blanquecino era el rocío que cubría los  campos,  
el ave extendió sus alas, sintió su cara al viento.

Por fin seria él mismo, dejó su dolor y tristeza y saltó libre sin miedos…

Jorge, adiós, vuela alto, se te echa de menos…

sábado, 22 de septiembre de 2018

EL FINAL DE UN DIOS MORTAL

ilustración de WC Collingwood - El anhelo de Skadi

Es el atardecer, el comienzo del fin del día,
observando desde su trono la Diosa duda de todo,
¿tan rápido pasa el tiempo?, ¿tan corto mi reinado?,
¿cómo osa el sol empezar a ponerse tan temprano?.

El salón de palacio yace vacío, bajo su penumbra,
ya no tiene poder, ni vasallos, ni a quién mandar,
la sala está en silencio, sin nadie, sin nada, apagada,
es el alto precio a pagar por un reinado de fría tiranía.

¿Dónde está el caliente trigo del que me alimentaba?
¿Qué fue del oro que tanto amaba?
¿Dónde están mis súbditos que me querían, que me odiaban?
¿Dónde mis amantes que me idolatraban?

El campo ahora está seco, desierto, estéril,
de tanto menosprecio, de tanto ignorar,
él que tan generoso colmó tus sensuales labios,
ahora se ha ido, se ha secado, ya no está.

Y el poderoso Satán disfrazado de vil metal,
ahora llama a tu puerta, quiere cobrar,
nada en esta vida es gratis,
ni para una Diva, una Diosa mortal.

Y el pueblo al que abandonaste e ignoraste,
al que entregaste en sacrificio,
al que dejaste vacío,  sin futuro ni alma,
solo quedan sombras,
un cruel silencio de tu triste gritar.

Y ahora la gran Diosa se mira el espejo
y no puede ser ella, sus bellos ojos,
su bella piel tersa, sus rubios cabellos,
su gran majestuoso porte, ¿dónde están?

Y detrás de todo, sentado  está la gran figura
el dios Cronos  que ya ha sido pagado,
Afrodita la auténtica diosa de belleza infinita,
y al final, Caronte, esperando el ocaso del día
al nacimiento de la bella noche.

sábado, 15 de septiembre de 2018

FORTNITE, LA MUERTE REAL



El día perdía su poder, la bruma del mar lo rodeaba todo, un suave aire con olor a mar penetraba por la ventana,  el portátil yacía inmóvil sobre la mesa, la luz de su pantalla sustituía al sol del atardecer que todavía brillaba decadentemente, una voz débil salía de la nada -hey!- de modo intermitente entremezclado con sonidos extraños -hey!-.

La cabeza de David colgaba de la cama , el gran ojo le miraba, proyectaba sobre él una luz blanca y lechosa que pronto adquiriría todo su poder con la oscuridad de la noche , sus doloridos ojos observaban temerosos  la ventana del otro lado donde se sentía libre, a gusto y bien, pero al mismo tiempo le tenía enganchado  y absorto del mundo real hasta tal punto que muchas veces no distinguía entre uno y el otro.

-hey!- sonidos indescriptibles -can you hear me?-  los imperceptibles sonidos le devolvieron a su débil consciencia, cientos de horas delante del ordenador le habían agotado por completo y la posibilidad de perder la partida de una manera tan estúpida le había envuelto en una tristeza dolorosa, su pequeño gran guerrero estaba mal herido y de su persistente rival no sabía si finalmente estaba muerto…

Su alter ego estaba postrado encima del edificio con un ángulo de tiro perfecto, apoyado sobre el resquicio de una ventana destruida que le hacía agarrar su fusil cómodamente sin movimientos y su único enemigo se encontraba detrás de un bloque de cemento pequeño , desde la mirilla telescópica veía nítidamente los espacios vacios por donde tarde o temprano tendría que salir su presa y entonces sería el vencedor de la partida, era la última isla a conquistar, sería el campeón mundial…

Volvió a dormirse en una sutil inconsciencia martirizada por un horrible dolor de cabeza, comenzó a llorar sin sentido ¿Cómo era posible?, nunca en sus miles de horas de juego había visto nada igual, tan absurdo, ¿estamos locos o qué?...

El interfono asociado al rifle le avisó de un leve movimiento, de un posible blanco, ajustó mas la visión y allí detectó la mano de su presa, la veía perfectamente, si disparaba le dejaba manco, debía valorar si disparar o no, si lo hacía dejaba a su rival mal herido pero sabría su posición, si esperaba, tarde o temprano tendría que salir y lo mataría directamente, las reglas del juego no te permitían estar eternamente apostado en un sitio…

Recordaba perfectamente a su padre, era adoración, cuando llegaba a casa lo cogía en volandas y miles de manos le rodeaban y le hacían cosquillas, la tristeza se volvió a apoderar de él, todo era tan injusto, se sentía tan solo, miró de nuevo al ordenador, pero por primera vez no oyó nada.

Ajustó mejor el visor, tenía una función de extrema precisión y la aplicó, se quedó extrañado, el meñique de la mano del hombre a batir tenía un anillo con una piedra verde, ¿desde cuándo ese nivel de detalle en un cuerpo?  la mano se alzó y vio la otra mano que se levantaba por encima de la piedra. No entendía nada, en este juego no hay opción de rendirse, ¿qué cojones se supone que iba a hacer con un prisionero?,  ¿llevarlo a una cárcel?, ¿hacerle un juicio?, entonces vio como se levantaba con los brazos en alto, su cabeza en el centro de la diana llevaba un casco, si apretaba el gatillo el casco se rompería como la cáscara de un huevo y sus sesos se esparcirían por todos lados, entonces una tristeza empezó a recorrer su cuerpo y una lágrima salió de su ojo que manchó el visor, lo limpió y al volver a centrar la visión el hombre ya no estaba, una angustia recorrió su cuerpo, verificó de nuevo la posición y ya no había nadie, se giró sobre sí lentamente y se sentó apoyado sobre la pared que le daba protección. No entendía nada, ¿qué mierda era eso de una lágrima en el ojo sin vida de un personaje?, ¿desde cuándo lloran los héroes de los juegos?

Evidentemente su enemigo sabía su posición, si quería ganar debería ser cauto, ajustó su rifle de francotirador a la espalda y en sus manos lo sustituyó por un fusil de asalto, bajó lentamente por las escaleras, cada paso que daba era un barrido con los brazos a la espera de cualquier movimiento que delatase a su presa , ya en la parte baja del edificio de repente vio de nuevo la silueta del hombre en medio del hueco de una puerta, la luz que entraba del exterior no permitía distinguirlo, pero era él, tenia que matarlo, quiso disparar y no pudo, conocía a su enemigo, le era familiar, no podía dispararle, entonces oyó un chasquido y una bala le atravesó el costado, no estaba muerto, pero le quedaba menos de media vida para perder la partida, sacó el cuchillo de combate y corrió enloquecidamente hacia la sombra que le volvió a disparar, su vida reflejada en el cuadrante izquierdo superior de la pantalla quedó en rojo, casi vacío y por lo tanto a punto de perder la partida, pero aun así alcanzó a su enemigo, le puso la afilada punta del cuchillo en el vientre y con suavidad y firmeza lo introdujo bien a dentro, sintió como la hoja rompía y penetraba por sus órganos…

Con la cabeza boca abajo en el borde de la cama sintió sus manos ensangrentadas,  no podía  moverse miró al portátil y entonces lo vio, su padre le observaba desde la pantalla y le sonreía sátiramente  -today, you´re finally going to die-, comenzó a perder fuerza y los ojos empezaron a quedarse en blanco y a cerrarse lentamente...

Game Over.


sábado, 8 de septiembre de 2018

BLANCA



Fue el despertar de una pasión y un carácter,
indomable de espíritu puro , el silencio tu enemigo,
su sonrisa arma arrolladora que a todos cautivaba,
eras libre, desbocada, divertida, un pequeño disparate…

Gran jinete, pequeña amazona, libertad tu bandera,
has escalado en solitario grandes montañas,
con tu mochila bien puesta, con tu ruta bien clara,
y en todas ellas has llegado a la cumbre,
y desde allí como siempre, observas callada.

Sigue así mi bella princesa, montada en tu corcel,
inteligente, sacrificada, trabajadora, espíritu al viento,
que todas las montañas sientan tus caricias y tu ímpetu,
que anhelen tu brisa, sentirte en su cumbre.

Gracias por ser tu misma…


domingo, 2 de septiembre de 2018

EL TIEMPO NO EXISTE



Tiempo que pasa
que no dice nada,
mírame ahora
mientras te mento
todo lo escrito
queda anticuado.

Tus recuerdos te atrapan
son  tela de araña,
una losa pesada,
lo echas de menos
y no te percatas
que el hoy es pasado.

El ahora no existe
porque ya se ha ido,
maquiavélico juego
lleno de trampas,
vivir el día a día
es mentira y falacia.

El futuro lejano
su llegada  inmediata,
volviendo de nuevo
al dichoso presente
que es ya pasado,
el tiempo no existe,
nos han engañado.

ROSA NEGRA